El arrope de Láquesis

Laura Piñeiro

   Voy retrayéndome desde la periferia de mi cuerpo hacia su interior. Estoy condensando mis órganos vitales: pronto no serán más que un fino hilo situado en el centro.

Jana Sterbak

 

Tanto en el cosido, como en el tejido, es el hilo desde todas sus perspectivas, aquella ligazón que, así como en la composición de imágenes, como a través del uso de la palabra, o simplemente por sí mismo, actúa como lazo tranquilizador que nos permite alcanzar todo índice de continuidad y consciencia del tiempo, de la vida y, por tanto, de la maldición de la muerte.

Nuestro nacimiento constituye tan sólo el surgir de unas finas hebras, como brote de nuestra propia vida, finas líneas de nosotros mismo que cuidamos con esmero. Posteriormente, caminamos por nuestra vida con un ovillo en nuestro regazo, que lejos de resultar un simple acompañante de viaje, se transforma en un aliado contra el destino; a cada uno de nuestros pasos, el ovillo crece o merma, siendo precisamente el volumen de hilo que lo compone, aquel que nos habla y nos descubre los secretos de la vida de cada ser, a la vez que nos relata lo que el tiempo ha hecho con nuestra propia realidad. Sin embargo, el simple caminar no nos debe mantener en ningún caso desprevenidos, pues a mayor camino andado, más frágil es la línea que lo compone y más delicado es el sustento de nuestra destino como seres humanos; cualquier descuido se paga con dureza, y cualquier rotura no encuentra retorno que atenúe la cruda realidad del fin de la existencia.

Guiado por esta afirmación, mi trabajo artístico se articula fundamentalmente en el espacio de transito entre intermedio estos tres periodos, aquel en el que las diferentes reflexiones encontradas en el tiempo del caminar nos hablan de las experiencias vividas y percibidas por cada individuo.

Mis propuestas artísticas se centran, en primer lugar, en la memoria y el recuerdo de ciertos acontecimientos relacionados con el entorno familiar. La recuperación de las diferentes vivencias se lleva a cabo a través de la puntada, utilizada asiduamente como mecanismo para la reconstrucción del pasado, en ocasiones ni siquiera vivido, obteniendo como resultado la creación del propio presente. Retales de vivencias que penden de un hilo son rescatadas del olvido hacia el que se dirigen, para transformarse en un amuleto contra el devenir. La creación de las diferentes piezas a través de la costura busca una ligazón tranquilizadora del pasado con el presente, pero sin perder de vista el futuro, oculto bajo un manto de incertidumbre.

En segundo término, pero no por ello menos importante, otra parcela de mi trabajo artístico se encuentra vinculada con ciertas reflexiones en torno a la relación del cuerpo femenino y el hecho artístico. Mecanismos de creación textil sirven como metodología para el nacimiento de piezas volumétricas, orgánicas, con composiciones circulares… que no hacen más que hablar del carácter sucesivo, constante, matemático… que marca el ciclo vital de toda mujer. En este caso, la propia acción de coser no busca una unión entre dos espacios temporales, sino que potencia, con la repetición de cada puntada, ese compás casi hipnótico, del que en la mayor parte de las ocasiones apenas somos conscientes, pero que marca el ritmo nuestro organismo.

El transcurso de nuestras vidas, tanto desde una perspectiva psicológica como desde una reflexión en torno a la biología humana (en este caso femenina), nos da la clave para la comprensión de la problemática que surge a la hora de afrontar la consciencia del paso del tiempo.